ALGUNAS CONSIDERACIONES PARA SU INCLUSIÓN EN LA PLANIFICACIÓN POLÍTICA Y ESTRATÉGICA
Por Augusto Scarella Arce
La estrategia predeterminada para obtener decisivos efectos en el campo de la información y el dominio del ciberespacio a través de una planificada acción mediática capaz de generar efectos políticos y estratégicos, es hoy en día de similar importancia que un excelente sistema de armas y un adecuado entrenamiento de sus efectivos.

¿EXISTEN EN LOS TIEMPOS ACTUALES, POSIBILIDADES DE CONFLICTOS BÉLICOS?
El conflicto es inherente al ser humano. Por ser gregarios, el conflicto surge como respuesta a intereses y necesidades. La sociología por su parte, ve el conflicto como una lucha social permanente debido a los grupos que compiten entre sí. La generalización del malestar en la sociedad, resultante de las diversas luchas internas e internacionales determina que la humanidad se enfrente a permanentes conflictos.
Al mismo tiempo que la sociedad experimenta cambios, también los experimenta la guerra, que no es más que la continuación de la política por otros medios, según lo señalare Karl Von Clausewitz, influyente historiador y teórico de la ciencia militar moderna.
Actualmente, la política es necesariamente conducida a través de los medios de comunicación. En caso de un conflicto, la probabilidad refrendada en la experiencia internacional, que los medios comuniquen hechos de esta naturaleza, tendrá una directa incidencia en la opinión y apoyo de la audiencia receptora del mensaje transmitido, dado que la cohesión social es un factor clave para la adecuada gestión de una crisis.
La vertiginosa sucesión de hechos en un conflicto, permiten determinar la necesidad de que la entrega de información al público sea rápida, lo menos burocrática posible, provenga de una fuente confiable y asegure estar acorde a los objetivos políticos del país, lo que deja entrever la utilidad de planificar lo anterior. Un conflicto que no sea acompañado de una difusión mediática aumenta la posibilidad de obtener un resultado político negativo. De acuerdo a ello, la difusión de la información al público que logre el apoyo social a los objetivos relativos al conflicto que el Estado determine, es considerada prioritaria en un mundo globalizado, donde los organismos internacionales pueden influir coercitiva y coactivamente.
Para graficar lo anterior, analicemos el caso del movimiento islamista libanés, Hezbollah, seleccionado de entre cientos de ejemplos, por la claridad de la aplicación del manejo de audiencias en torno al objetivo político buscado:
El año 2006, Hezbollah, movimiento islamista libanés, forzó al poderoso Israel a llegar a un acuerdo no beligerante. Las capacidades militares del movimiento eran ínfimas en relación a su oponente, pero a través de una excelente sincronización entre acciones tácticas de choque y una sofisticada estrategia comunicacional dirigida a la comunidad internacional, la población israelí, su propia audiencia doméstica así como a potenciales reclutas, mediante un sistema de enlace multicanal y multimedia, logró revertir el poderío militar de la nación al haber identificado correctamente el medio ambiente de la información, dándole centro de gravedad en toda la guerra.
Entonces, la estrategia seguida en la guerra por el Hezbollah, fue predeterminada para obtener decisivos efectos en el campo de la información y al dominio del ciberespacio a través, entre otras actividades, de producir y diseminar acciones militares tácticas, para generar efectos políticos y estratégicos.
El esfuerzo militar del Hezbollah, fue planificado para apoyar su objetivo primario, el dominio de la información y del ciberespacio. A nivel táctico, las acciones del Hezbollah eran insuficientes para infligir derrotas a las fuerzas de Israel. El movimiento determinó accionar a través de pequeñas escaramuzas tácticas, que filmaba y diseminaba convenientemente, lo que producía el efecto político deseado. Una de esas acciones, la constituyó el lanzamiento convenientemente difundido de cohetes Katyusha, no guiados y de baja utilidad militar en cuanto a la técnica de la operación, pero que lograban infligir temor e inseguridad a la población, con lo que los cohetes pasaban a tener un efecto estratégico de importancia.
Por otra parte, las acciones tácticas desarrolladas por Israel en contra de Hezbollah, fueron convenientemente grabadas y diseminadas con el mensaje de la destrucción que ese país efectuaba en el Líbano y civiles inocentes. Los guerrilleros de Hezbollah se encontraban entre la población libanesa y sus armas y líderes se ocultaban en edificios públicos y religiosos. Como era de suponerse, Israel atacó esos objetivos causando sustanciales daños en las infraestructuras y matando a varios civiles. El movimiento filmó y diseminó los hechos con ideas de fuerza en su mensaje que aumentaran el apoyo a su resistencia e ideología, acrecentando asimismo el reclutamiento de nuevos adeptos a su causa, a la vez de reforzar el apoyo de naciones vecinas a Hezbollah con armas y equipamiento.
En su estrategia, el movimiento consideró obtener una victoria política ante sus oponentes, denegando públicamente y debidamente mediatizado la obtención de los objetivos que Israel se había trazado, dejando la percepción de completo fracaso de su política. Los objetivos eran el retorno de los militares israelíes capturados, la supresión del lanzamiento de cohetes hacia Israel y la destrucción militar del movimiento Hezbollah. Negando esos tres objetivos, el movimiento pudo pregonar la victoria estratégica, a pesar de la ausencia de una victoria militar clara, la destrucción de mucha de su infraestructura y la muerte de varios ciudadanos.
En otra acción, Hezbollah monitoreó -sin autorización- convenientemente los celulares de los soldados parte de la fuerza de tarea israelí. Éstos, transmitían informaciones relativas a las operaciones en curso (heridos, muertos, etc.) por lo que el movimiento obtenía detallados antecedentes de las operaciones y las diseminaba más rápido y de mayor acuciosidad que los voceros israelitas, por lo cual ganó credibilidad ante el público interno y externo.
Previsoramente y conociendo que seguramente sus instalaciones de comando y control serían bombardeadas y destruidas, Hezbollah repartió sus órdenes antes del inicio del conflicto, minimizando con ello el contacto entre las unidades de terreno y el cuartel general, además de proteger las comunicaciones de la vía fibra óptica que sobrevivió al conflicto sin ser detectada por las fuerzas de defensa de Israel.
El movimiento Hezbollah, previó que las fuerzas de defensa de Israel efectuarían los mayores esfuerzos en desarticular su capacidad de emisión de mensajes. A pesar de los grandes esfuerzos por hacer caer la señal de la emisora AL MANAR TV y la señal de internet, ninguna fue afectada en la duración de la guerra. Hezbollah logró burlar estos esfuerzos, a través de satélites y dispersando sus servidores a través del mundo, incluyendo Estados Unidos y Rusia, lo que dificultó a las Fuerzas de Defensa de Israel legalmente dejarlas fuera de operaciones.
Durante prácticamente toda la campaña, el movimiento Hezbollah se dedicó a diseminar con la mayor rapidez o instantáneamente informaciones tácticas que generaron efectos políticos y estratégicos.
En la tarde del 12 de Julio del 2006, Hezbollah lanzó dos misiles C – 802 de fabricación china contra el navío de guerra israelita “Hanit”, los que impactaron creando una gran explosión y matando a 4 miembros de la tripulación. Todo ello fue grabado por cámaras que el movimiento previamente había destacado en la zona.
El ataque fue transmitido en vivo por la cadena de televisión Al Manar, que posee conexiones terrestres y satelitales. A los 15 minutos del incidente, la cadena de televisión internacional Al Jazeera se colgó de las imágenes. Por coincidencia, el Jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas de Israel Teniente General Dan Halutz se encontraba dando una conferencia de prensa televisada en la cual enfatizaba el grado de imposición que las fuerzas israelíes tenían del control del Líbano. A medida que las imágenes comenzaron a salir al aire, una entrevista telefónica con el líder de Hezbollah Hassan Nasrallah comenzó a ser emitida teniendo como fondo las imágenes del navío en llamas. El líder del movimiento informó que el “Hanit” había sido atacado mientras bombardeaba Beirut y que se producirían más sorpresas si Israel continuaba ocupando El Líbano. Veinticuatro horas después, imágenes del navío israelí envuelto en llamas y hundiéndose poblaron web blogs en internet que informaban de la noticia.
Pero en la realidad de los hechos, el navío solo sufrió daños menores y solo se perdieron 4 vidas. Las imágenes habían sido convenientemente trucadas a gran velocidad para mantener la iniciativa estratégica.
Hezbollah había logrado desacreditar al Jefe del Comando Conjunto, además de desacreditar la superioridad israelita que clamaba, y la gran cobertura del hecho en el mundo árabe, desmoralizó la confianza de la población israelí.
En todos los conflictos de los últimos tiempos, es innegable la influencia que los medios de comunicación social han tenido para modular la captación de simpatías o desacuerdos de las audiencias mundiales. De allí la necesidad de previsión de este importante elemento del campo de batalla actual, puesto que como veremos, los conflictos y las guerras acompañarán a los seres humanos hasta el término de la historia.
¿Puede establecerse un verdadero sentido histórico al siglo XX sin la presencia latente de las guerras o conflictos?

La pregunta es ampliamente respondida por el historiador Eric Hobsbawm , en su libro “Historia del Siglo XX”, afirmando en el capítulo “La Era de las Catástrofes”, que “el siglo no puede concebirse disociado de la guerra, siempre presente aun en los momentos en los que no se escuchaba el sonido de las armas y las explosiones de las bombas. La crónica histórica del siglo y, más concretamente, de sus momentos iniciales de derrumbamiento y catástrofe, debe comenzar con el relato de los 31 años de guerra mundial”.
En esos años el término paz significaba “antes de 1914”, esto debido al permanente estado belicoso entre las grandes potencias involucradas en las dos grandes guerras. Los conflictos comenzaron a acortarse en periodo –usualmente meses- e incluso semanas, como es el caso de la guerra entre Prusia y Austria, ocurrida en 1866.
Entre los años 1871 y 1914 no existieron conflictos en los cuales fuerzas armadas de potencias invadieran territorios ajenos. Anterior a 1914, nunca había existido una guerra mundial, solo enfrentamientos entre potencias imperialistas en sus tentativas de expansión permanente, pero eran solo considerados por la opinión pública por el relato novelesco de los ya existentes corresponsales de guerra.
En 1914, todas las grandes potencias y países europeos exceptuando España, los tres países escandinavos y Suiza, participaron del conflicto mundial. Indios fueron enviados a Europa y Próximo Oriente e incluso un par de navíos chilenos tuvieron una discreta participación en los hechos. Cabe recordar que la primera batalla de 1914, se dirimió cerca de las islas Malvinas.
Ya en la segunda guerra mundial, la totalidad de los estados estuvieron involucrados, aunque se debe aclarar que la presencia de los países latinoamericanos fue más bien diplomática, más que física.
Respecto de las colonias de las potencias imperiales, no tenían posibilidad de elegir. Con ello, el escenario de lucha para los lectores de periódicos y radio oyentes comenzó a ser en apartados lugares del planeta.
Locales, regionales o mundiales, las guerras del siglo XX tuvieron dimensiones mayores que los conflictos anteriores. Acorde a Hobsbawm y sus fuentes, de un total de 74 conflictos internacionales ocurridos entre 1816 y 1965, los 4 primeros lugares en cantidad de muertos las ocupan guerras de ese periodo: las dos guerras mundiales, la que enfrentó a los japoneses con China en 1937-1939 y la guerra de Corea. En el siglo XIX, la guerra internacional documentada de mayor envergadura del período post napoleónico, que enfrentó a Prusia/Alemania con Francia en 1870-1871, arrojó un saldo de 150.000 muertos, cifra comparable al número de muertos de la guerra del Chaco de 1932 – 1935 entre Bolivia (con una población de unos tres millones de habitantes) y Paraguay (con 1,4 millones de habitantes aproximadamente). En conclusión; es en 1914 donde se inaugura la era de las matanzas masivas.
Con las guerras mundiales, la motivación de hacer la guerra había cambiado. Con la fusión de la política y de la economía, la rivalidad política internacional se estableció en función del crecimiento y competitividad.
Con la masificación de los conflictos, la movilización de la civilidad para auxiliar las siempre insuficientes fuerzas armadas, cuando existen necesidades expansionistas o amenazas latentes, ha involucrado a la sociedad, lo que unido al permanente aumento de la tecnología, de amplio y fácil acceso, involucran a mayor cantidad de espectadores, cuyas opiniones vertidas y canalizadas a través de sus respectivos gobiernos y estos asimismo, presentes en organismos multilaterales u organizaciones casi siempre de finalidades económicas, pueden motivar los resultados adversos o acordes a aquellos que posean el dominio de las comunicaciones.
Con el paso del tiempo, los motivos de conflicto han variado, acorde a la realidad de la sociedad y del planeta. Así lo expresa el Quadrennial Defense Review Report, del Departamento de Defensa de los Estados Unidos de Norteamérica, el cual plantea que debido al sucesivo incremento de tecnología de bajo costo, acelerando con ello el acceso a la información global, el medio ambiente tenderá a ser muy complejo, con actores estatales y no estatales que adquirirán reales posibilidades de ser considerados amenazas y fuentes de futuros conflictos.
Asimismo, el documento político estratégico norteamericano señala como fuentes de futuros conflictos, la demanda de recursos naturales, la urbanización de regiones litorales, los efectos del cambio climático, nuevos tipos de enfermedades y la profundización de tensiones demográficas y culturales, entre algunas de las más probables. Cuatro cuadrantes son los designados para encasillar los futuros enfrentamientos; cambios tradicionales, cambios irregulares, cambios catastróficos y cambios irruptivos. El texto hace presente la baja capacidad de la conformación actual de las fuerzas armadas para hacer frente a las guerras irregulares en desmedro de las amenazas denominadas “híbridas”, en los cuales los medios de comunicación y el ciberespacio son los marcos en los cuales las estrategias que los oponentes mayoritariamente usarán.
¿Es Usted nativo digital o inmigrante?

En el caso de las tropas e interventores directos en las agresiones, los soldados, marinos y personal de la fuerza aérea provienen de la generación de los “digitales nativos”, que nacieron y crecieron con una expectativa de conectividad a toda hora; consumidores y usuarios de los medios y sus sistemas de interconectividad, que suelen emplear de manera reprobada por sus respectivas jefaturas, debido a su posible intervención en la seguridad de las operaciones. Sus redes abarcan colegas, familias y amigos. Blogs, páginas personales de datos y fotos, hacen mantener a ambos interventores de la comunicación, emisores y receptores, al día con las informaciones del frente en conflicto.
Sus comandantes y jefaturas en cambio, son “inmigrantes digitales”. Muchos de ellos han seguido sus carreras preparándose para la planificación del combate convencional y son fervientes convencidos de que la acción cinética es la única forma de lograr resultados. Han sido firmemente entrenados y convencidos de que el uso de los blogs, twitter o el simple uso de celulares por sus tropas amenazan el ambiente de seguridad, no solo a nivel local, sino afectando la estructura completa de un frente de combate y aún más allá, con repercusiones hasta de nivel político, difíciles de calcular.
Y es que la interconexión de hoy trae aparejadas complejas e intrincadas repercusiones, incluso algunas legales. La mayoría de los sistemas de conexión a nivel usuarios dependen de infraestructuras civiles, fuera de la zona e incluso del país en conflicto, entonces a la hora de objetivizar la manera de neutralización hace prácticamente imposible una acción coercitiva en su contra, sin vulnerar las convenciones de Ginebra.
¿Cómo se puede obtener la victoria en el campo de batalla mediático?
Tras los estudios de las últimas agresiones externas de las que da cuenta la historia, uno de los países que mayor involucramiento ha tenido en ellas – Estados Unidos de Norteamérica – ha dedicado profundos estudios al tema, comprendiendo desde hace tiempo, la importancia que los nuevos sistemas de comunicación disponibles a los medios, hacen del llamado Medio Ambiente de Información Global, una fuente permanente de nuevos desafíos y oportunidades.
En los últimos tiempos, nuevos adversarios, armados con nuevos sistemas de comunicación de informaciones en tiempo real, con lo que han creado una nueva estrategia, probando ser capaces de detener a las fuerzas militares más poderosas del mundo.
Las operaciones militares actuales deben sostener un justo equilibrio entre el control de la información y la diseminación de la misma, para lo cual se requiere un cambio cultural inicial entre los nativos digitales y los inmigrantes, como primera medida. Variados estudios han sido conducidos en pos de determinar los reales alcances de los aspectos comunicacionales y su forma de utilizarlos en beneficio de los objetivos propios y denegar su utilización al potencial adversario.
El Departamento de Defensa de los Estados Unidos de N.A., reunió el trabajo de diversos autores, expertos, periodistas y personal militar con experiencia en combate, cuyos análisis y síntesis han sido documentados en el Centro para el Liderazgo Estratégico de la Academia Militar, dejando de consenso los siguientes paradigmas, los cuales sucintamente son desarrollados a continuación:
• El Ciberespacio es un componente integral de medio ambiente operacional actual.
El ciberespacio ya es un componente más del ambiente operacional, pudiendo llegar a ser un factor crítico de las campañas u operaciones mayores. En los reglamentos y manuales, el ciberespacio es parte del llamado “campo de batalla”. Pese a que dentro de la maquinaria militar, existen aparatos de telecomunicaciones que cumplen funciones en la denominada “guerra electrónica”, que básicamente saturan el espectro electromagnético dejando inhabilitadas las comunicaciones, debe considerarse que a ello escapan las redes de fibra óptica y las comunicaciones satelitales, por tanto la posibilidad de ser utilizada por algún actor primario o secundario o mero espectador de un conflicto, es completamente factible.
- La victoria en el ambiente operacional actual, solo se consigue tras un efectivo manejo de la información.
Existen varios casos al respecto, que pueden ser citados como ejemplos. Estados Unidos ha comprendido esta cruda realidad, adjudicando al manejo de la información, un rol prioritario en la conducción de las operaciones. Iniciado en Vietnam, donde Norteamérica no pierde militarmente, sino que su frente interno fue destruido por la opinión pública que rechazó, tras un potente manejo comunicacional, la continuación de la maniobra militar. Al momento de la firma del instrumento que dio por finalizadas las hostilidades militares, el General que debió signar el documento manifestó a su contraparte vietnamita que EE.UU no había “perdido” militarmente la guerra, a lo que la inefable sabiduría oriental le respondió que ello, era sólo un detalle; siendo lo importante, la victoria comunicacional que obtuvieron ante todo el mundo. Con este caso, debemos recordar que la victoria política es finalmente la forma de ganar una guerra.
• Buscar el dominio de la audiencia a través de un sistema de informaciones ágiles, precisas, concisas y sobre todo verdaderas.
Mantener un sistema de informaciones eficaz genera una fidelización de la audiencia, que además otorgará confianza y credibilidad y ello irá en desmedro del aparato comunicacional adversario.
Los estudios de la Academia Militar de los Estados Unidos ha determinado seis parámetros a ser implementados en un aparato comunicacional propio:
ü Velocidad: el potencial adversario, equipado con nuevas tecnologías puede comprobadamente generar texto e imágenes publicables en internet, minutos después de ocurrida una acción militar. Por esto, la velocidad para accionar del sistema comunicacional debe propender a un trabajo rápido, poco burocrático y sobre todo proactivo, desacreditando las informaciones adversarias a nuestros intereses y reforzando nuestro mensaje.
ü Minimizar la burocracia: al constituir el sistema de defensa una organización jerarquizada, se debe buscar la fórmula para que el proceso informativo no se detenga por las debidas autorizaciones de las cadenas de mando, lo que resta dinamismo y en consecuencia la pérdida de la iniciativa. La burocracia puede ser letal para el dominio de la audiencia y uno de los aspectos más complicados de resolver, dada la estructura organizacional.
ü El mensaje a comunicar debe ser específico, consistente, persistente y reflexivo: el texto debe ser significativo para la audiencia, consistente con las operaciones en curso y acorde a la realidad de las mismas, además de persistencia en el objetivo que se haya trazado. Esto, requiere una inversión en aprendizaje cultural de la audiencia y definir una forma de retroalimentarse para conocer como los mensajes se están percibiendo y enviar esa información a los generadores para efectuar las correcciones necesarias.
ü El sistema de comunicaciones debe estar en sintonía con la audiencia: si el mensaje es efectuado sin un conocimiento del interés y actividad en tiempo real de la audiencia objetivo, no será escuchado o recepcionado por la misma, por lo cual el trabajo hecho se verá afectado.
ü Mensajeros confiables: el portavoz debe ser una persona en la que la audiencia confíe. Puede determinarse entre las autoridades de la defensa, o una vocería. Lo importante para el éxito es mantener esa designación durante el proceso completo y que el nominado no pierda la credibilidad de la audiencia o de los medios que buscarán su mensaje.
ü Sincronización: la sincronización posibilita que la organización obtenga velocidad y agilidad para que todos sus actores actúen apropiadamente en los roles que a cada uno le compete y que los mensajes estén de acuerdo con la estrategia diseñada. Ello no significa una centralización, que afectaría la rapidez, sino más bien que todos los participantes del sistema comunicacional se encuentren coordinados. La estrategia de comunicación debe ser centralizada, coherente y unitaria, y subordinada a la conducción estratégica del Gobierno. Cada una de sus acciones debe estar encaminada a reforzar los ejes del mensaje.
ü La respuesta a la desinformación del adversario debe ser racionalizada y rápida: La capacidad para mostrar documentación, imágenes y sobre todo informar la verdad a efecto de no perder la confianza de la audiencia, debe estar presente en todo momento. En la actualidad las operaciones son grabadas (filmadas) en su totalidad, los audios o las imágenes deben rápidamente ser puestas a disposición del aparato comunicacional para que pueda construir un mensaje respuesta a la desinformación en el menor tiempo posible, racional y creíble.
ü El contrarrestar el mensaje del potencial adversario destruyendo sus sistemas de enlaces, ya no es efectivo: El hacer “caer” los sitios web, o saturar el espectro electromagnético para impedir la salida de las señales de televisión o radio, no posee efectividad alguna hoy dada la cantidad de medios alternativos que existen. La forma correcta es responder el mensaje adversario en lugar de tratar de acallarlo.
ü Los comandantes actuales poseen muy pocas posibilidades de controlar la información sensible de las operaciones: El medio ambiente operacional o el campo de batalla están inundados de nuevas amenazas para preservar la información sensible. Al mismo tiempo, el adversario puede obtener la mayor parte de la información de inteligencia necesaria de fuentes abiertas (o accesibles a todo público). Algunas de estas llamadas amenazas para preservar la información sensible son :
Más personal involucrado: organizaciones no Gubernamentales, prensa nacional y extranjera, contratistas, civiles refugiados; todos los anteriores probablemente transportando equipos digitales que pueden generar imágenes, texto, etc.
El soldado de hoy es un potencial “nativo digital”: la juventud de hoy, está acostumbrada a una conectividad de 24 horas, los 7 días de la semana, utilizando las más variadas plataformas comunicacionales y con una cultura de apertura comunicacional total. La comunicación con sus seres queridos, el uso de chat, blogs, mensajería, etc., incrementan el riesgo de seguridad operacional. Ello se agrava con el hecho que los grados más elevados en la jerarquía militarizada y política, son inmigrantes digitales, es decir, muchos de ellos no comprenden, ni conocen el uso de las plataformas sociales.
El Plan de comunicaciones debe enfrentar el tema con el aceleramiento del trabajo comunicacional: la rapidez de la transmisión de mensajes, desclasificación de imágenes para la explicación de eventos, mensajes previos que guíen a la audiencia en todo momento y un direccionamiento a la divulgación que la tropa efectúe de sus actividades.
Los medios de prensa pueden colaborar en operaciones de decepción y engaño, si se requiere: La posibilidad de divulgar información que cause decepción en el adversario, conducente al engaño de su aparato de inteligencia, es factible ser utilizado previa coordinación con los medios y en virtud de ahorrar la posible pérdida de vidas con la continuación de una operación o del conflicto.
Basado en los análisis de los expertos convocados por El Centro para el Liderazgo Estratégico, dedicado a estudiar la doctrina de las Fuerzas Armadas estadounidense, podemos concluir que los medios de comunicación social poseen ciertas características actuales, derivadas de la masiva presencia en la red Internet y la instantaneidad que ello produce, lo que deriva en una modificación de las características que a continuación se exponen:
Penetrantes: en la actualidad existen sobre 1,5 billones de usuarios de internet de todo el mundo. De acuerdo a las cifras que poseela Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU), 4,1 billones de personas (alrededor del 60 % de la población mundial) posee o usa teléfonos celulares. Sin embargo, ITU reconoce que la cifra es solo estimativa, dado que en los países pobres, las conexiones a Internet y los celulares se comparten, lo que elevaría exponencialmente las cifras.
Presenciales: Actualmente los celulares poseen conexiones a plataformas sociales directas, además de GPS, etc., pudiendo subir a la red en poco tiempo videos o imágenes. Como ejemplo citamos las disputadas elecciones en Irán (2009) en donde videos fueron grabados por celulares y cámaras digitales, subidos a Twitter y You Tube, posteriormente posteados en blogs y luego utilizados por los canales de televisión.
Instantáneos: los medios de comunicación trabajan en tiempo real, Blogs, mensajería instantánea inundan el globo terráqueo minutos después de ocurrir un hecho.
Interactivos: los medios son absolutamente interactivos hoy. No solo se limita a la difusión de videos o fotos, sino a los comentarios, impresiones, correcciones de hechos, etc., realizadas en blogs y páginas personales o a través de las plataformas sociales.
Sociales y Específicos: basados en el lenguaje, intereses comunes, etc., los medios de hoy poseen un bien determinado público objetivo.
Repetitivos: dada la actual interactividad, la conexión entre los usuarios, sus comentarios, videos, fotos, los hace parte de la noticia, siendo el fenómeno repetido cada vez por más personas.
Algunas consideraciones finales
La acción de comunicar es intrínseca a la sociedad en que el ser humano vive, dada su condición gregaria, y la constituye en una actividad prioritaria al momento de manejar una crisis producida por un conflicto, de manera de captar la atención interna y externa de la audiencia a la cual va dirigido el mensaje.
Desde el inicio de las sociedades y su evolución político-jurídica a naciones y estados, el conflicto producido por las siempre crecientes necesidades, ha hecho que los mismos estén latentes en la realidad de las relaciones internacionales.
Al producirse una crisis de este tipo, la comunicación cumple un rol importantísimo y ello queda de manifiesto en los ejemplos citados, sobre la importancia del manejo comunicacional acotado y concertado del mismo, en orden de capturar la simpatía de las audiencias y mantenerlas cabalmente informadas, sobre todo en el manejo de la respuesta al reto que imponga el Estado agresor.
Contar con un plan de comunicaciones para el manejo de crisis en caso de conflicto, viene a superar una importante necesidad de previsión en la planificación de manejo de un evento de esta naturaleza, que organice la conducción comunicacional y se logre la atención de la audiencia interna y externa en virtud de los objetivos políticos y estratégicos que el país se imponga, respetando la necesaria reserva de las operaciones militares, pero otorgando una información oportuna, veraz, creíble, proveniente de fuentes confiables y que logren motivar a los receptores de la misma, en la forma que el Estado vea ideal para la contención, manejo y superación de la crisis.
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